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Todos los comienzos posibles, uno encima de otro
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Cada línea es una jubilación que empezó un año distinto, con tus mismos números. Todo está en euros de hoy: ya se ha descontado la inflación de cada época, así que las alturas son comparables entre sí.
Por qué la media no basta: el riesgo de secuencia
Dos jubilaciones con una rentabilidad media casi idéntica y un final opuesto. Lo único que cambia es el orden en que llegaron los años buenos y los malos.
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Los peores años para haberse jubilado
Ordenados por lo que quedaba al final, en euros de hoy. Si tu plan sobrevive a estos, sobrevive a casi todo.
| Se jubiló en | Aguantó | Quedó al final | Media del periodo | Primeros 5 años |
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La rejilla: cuánto puedes sacar según tu cartera
Tasa de éxito con 30 años por delante, cruzando lo que retiras cada año con el peso de la bolsa. Tu combinación va recuadrada.
| Retiras al año | 0 % bolsa | 25 % | 50 % | 75 % | 100 % |
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La lección que más sorprende: una cartera sin bolsa no es la opción prudente cuando hay que retirar durante décadas. Los bonos no siguen a la inflación, y una retirada que sube cada año se los come.
Qué significa cada dato
Un vistazo rápido a cada campo y cada resultado.
El dinero que tienes invertido el día que dejas de aportar y empiezas a sacar. Cuánto necesitas para llegar ahí lo calcula la herramienta de capital para la independencia.
Lo que sacas de la cartera en el primer año. En los años siguientes no se toca a mano: sube con la inflación que hubo de verdad ese año, para mantener tu poder de compra.
El gasto del primer año dividido entre el capital. Es la cifra de la que habla la famosa regla del 4 %. No la escribes tú: sale de los dos números de arriba.
De todas las jubilaciones históricas posibles con tus números, en qué porcentaje quedaba dinero al final. No es una probabilidad futura: es un recuento de lo que pasó.
Que los años malos lleguen al principio. Mientras acumulas casi da igual el orden; retirando es determinante, porque vender barato al principio deja menos participaciones para recuperarse después.
Todos los saldos finales están descontada la inflación del periodo. Así 100.000 € de una jubilación que empezó en 1950 se pueden comparar con otra que empezó en 1990.
Cómo cumplimentar esta calculadora
Pasos para usar la calculadora (expandir)
- Capital acumulado: el dinero que tendrás invertido el día que dejes de aportar y empieces a sacar. Si aún no sabes cuánto necesitas para llegar ahí, sale de la calculadora de capital para la independencia.
- Gasto el primer año: lo que sacarás de la cartera el primer año. Los años siguientes no se tocan a mano: suben solos con la inflación que hubo de verdad, para que mantengas tu poder de compra.
- Años que debe durar: cuánto tiempo tiene que aguantar el dinero. Una jubilación normal ronda los 30; si te retiras pronto, ponlo en 40 o más y verás caer la tasa de éxito.
- En bolsa: el peso de la renta variable, y el resto va a bonos. Prueba a bajarlo al 0 %: descubrirás que una cartera sin bolsa no es la opción prudente cuando hay que retirar durante décadas.
- Comisiones anuales: el TER de tus fondos, que se resta cada año a la rentabilidad. Un fondo indexado ronda el 0,15-0,30 %; uno de gestión activa puede pasar del 1,5 %.
- Mira la tasa de retirada: no la escribes tú, sale sola de dividir el gasto entre el capital. Es la cifra de la que habla la famosa regla del 4 %.
- Lee el resultado de arriba abajo: primero la tasa de éxito, después el duelo entre el mejor y el peor comienzo (ahí está la lección del riesgo de secuencia), y por último la rejilla, que te dice de un vistazo qué combinaciones aguantan y cuáles no.
Preguntas frecuentes sobre esta herramienta
¿La regla del 4 % sigue siendo válida?
Como punto de partida, sí; como garantía, nunca lo fue. Salió de estudiar el mercado estadounidense en periodos de 30 años, y aquí puedes comprobar que con carteras equilibradas aguanta en la enorme mayoría de los comienzos históricos. Pero si tu jubilación va a durar 40 o 45 años, o si quieres dormir más tranquilo, baja la tasa al 3 o 3,5 % y verás cómo el porcentaje de éxito sube. La propia herramienta te lo enseña moviendo un solo mando.
¿Por qué una cartera sin bolsa sale tan mal parada?
Porque la retirada sube con la inflación y los bonos no. Es contraintuitivo: durante la acumulación los bonos amortiguan, pero en una retirada de treinta años el enemigo no es la volatilidad, es la pérdida de poder adquisitivo. La rejilla lo enseña con datos: las columnas de más bolsa aguantan tasas de retirada que las de solo bonos no soportan.
¿De dónde salen estos datos?
De la serie anual del S&P 500 con dividendos y del bono del Tesoro estadounidense a diez años que publica Aswath Damodaran (NYU Stern), de 1928 a 2025, combinada con la inflación estadounidense (CPI) de esos mismos años. Es la misma fuente que usa el simulador histórico de esta caja de herramientas.
¿Por qué datos de Estados Unidos si invierto desde España?
Porque no hay serie española de casi un siglo con esta calidad, y porque el riesgo de secuencia necesita ver crisis completas: 1929, la estanflación de los setenta, 2000 y 2008. Lo importante aquí no es el país, es la forma del riesgo. Eso sí, las cifras son nominales en dólares y la inflación es la estadounidense: tómalo como un ensayo general del comportamiento, no como una predicción de tu cartera en euros.
¿Incluye impuestos?
No. Cada reembolso tributa en la base del ahorro y esa mordida reduce lo que realmente te llega. Para calcularla está la calculadora del impuesto al vender. Una forma prudente de usar esta herramienta es meter en el gasto anual lo que necesitas después de impuestos, algo por encima de tu gasto real.
¿Qué hago si mi plan sale mal parado?
Hay cuatro palancas y ninguna requiere adivinar el futuro: retirar menos los primeros años, trabajar un poco más para llegar con más capital, mantener una reserva en liquidez para no vender en las caídas, o aceptar recortar el gasto en los años malos. La flexibilidad al principio vale más que cualquier previsión, precisamente por el riesgo de secuencia.